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domingo, 10 de julio de 2016

LA TIZONA, HONOR ESPAÑOL HECHO ACERO.



LA TIZONA, HONOR ESPAÑOL HECHO ACERO.


 





En  un tiempo tumultuoso, de guerras  y celadas, donde los  españoles defendían su honor y su bolsa en cada esquina, surgió  una espada cuya fama aún perdura, y que convirtió al soldado hispano en un rival sin igual.


ORIGEN.

Durante el siglo XV, con la desaparición de  las cotas de maya(por la aparición de la polvora) en detrimento de las corazas por placas, supuso que ya el guerrero no necesitaba grandes espadas de corte y comenzó la especialización en las puntas. 

A finales del siglo XV surgió en Italia,  un tipo de espadas denominadas “roperas” esto es  para llevar junto a la vestimenta. 




Desarrollo.

  Al principio estas espadas eran incomodas de llevar seguían siendo pesadas y conservaban el corte pero a mediados del siglo XVI  se refinaron. Las nuevas eran finas  ligeras y fabricadas para penetrar con sus puntas a cualquier rival que osara ponerse por medio.

Para usar estas armas surgieron todo tipo de tácticas, ya no era tan importante la  fuerza y se imponía la habilidad.  Al fin y al cabo lo importante era acertar con la punta. Los maestros españoles en la esgrima, se hicieron legendarios y la Tizona de Toledo, se copiaba y se falsificaba por toda Europa. 


 



Señal de honor.

A finales del siglo XVI el acero español estaba tan de moda, que habían surgido muchos tipos distintos de empuñadora para la Tizona, cada vez estaba mas ornamentada, y su empuñadura de cazoleta era todo un símbolo de distinción. Había hombres que invertían grandes sumas de dinero en sus espadas, para demostrar su posición social.



 
 La cazoleta se fue perfeccioando, para atrapar las puntas del rival.

 

Declive.

 Curiosamente el declive de la Tizona española vino paralelo al del imperio. Según menguaba el prestigio español de los grandes austrias.

Durante el siglo XVII la moda de la Tizona desapareció y se impuso la del espadín  francés.  Ya por la época de Felipe V estaba  en desuso.

No obstante el  romántico acero español volvió a  reverdecer viejos laureles cuando durante la invasión del francés en 1808. Aguerridos hispanos se enfrentaron al invasor con todo tipo de armas, y las Tizonas se cobraron sus últimas víctimas en la batalla.




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Fuentes.
Revesita. Historia de Iberia vieja. N 4